Anécdotas

La maleta roja

La Maleta Roja

Esta vez era un viaje de trabajo y en teoría sólo iba a estar una semana en Bucarest, pero hay una especie de Karma y si no, alguna extraña razón en el Universo para que cada vez que la Tica Pata’e Perro jala, algo pase. ¡No perdona ni porque sea de brete! Como la idea era estar pocos días, me llevé la Maleta roja de la que me enamoré en Venecia (y no me quedó otra mas que comprarla) porque según yo la susodicha cumplía con el tamaño de una maleta de mano, pero para mi decepción AF dijo no, la maleta roja se registra.

Dado que era un vuelo de aproximadamente 11 horas, además de tener que pasar por revisión donde hay que quitarse hasta los caites, decidí hacer uso de mis mejores galas aeroportuarias: leggins, tenis y una blusa cualquiera.  En en el salveque, junto con la compu del brete, eché mis cosas personales y muy, muy, muy a pesar de haber leído varias veces que era conveniente llevar consigo un cambio de ropa, me hice la maje más que todo porque llevaba pura ropa de trabajo.

El primer vuelo Costa Rica – París se atrasa. ¿Era eso una especie de señal del universo de que ese viaje no sería tan normal después de todo? La escala sería solo de 4 horas y media, así que preferí no arriesgarme en salir del aeropuerto y aclaro que era por cansancio, no porque tuviera miedo de perderme y por consiguiente perder el vuelo ¡Noooo, qué va!!

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Una vez en el vuelo a Bucarest nos informan que también se va a retrasar un poco. ¿Era esa otra señal?

Llegué a mi destino sana y salva pero no a las 10pm como estaba programado, sino a las 11:50pm y sola porque mis compañeras de trabajo venían en otro vuelo en el que ya no había campo para mí.  Nos topamos en la rampa para retirar las maletas y ¿a que no adivinan cuál no llegó con las demás…? ¡¡Siiiii!!! !!La maleta roja!! Mi (…) maleta roja de Venecia no llegó.

A eso de la 1 am cuando ya estaba 100% segura de que no salían más maletas, me dirigí a la oficina de reclamos:

-¡Upe! ¡Buenas! Mae, vieras que I can’t find my luggage! (no puedo encontrar mi maleta)

– Hi! You must be Mrs. Cervantes (usted debe ser Sra. Cervantes)

– (Cara de ¿ah?) Yes sir, I am. (pa’ servile a usted y a Fantástico)

– We have received an email, your luggage is in Paris (nos informaron vía email que su maleta está en Paris)

¿Cómo hace uno para describir la cara que hice en ese momento? ¡Ah sí! Cara de WTF!!!

– ¿¿¿¿París???? And when do you think I will get it here? (¿pa’cuándo me la trae, mae?)

– As soon as possible. Hopefully within the next flight. (ni puta idea manilla, pero vamos a llenar la hoja de reclamo)

Al mismo tiempo que hacía el trámite pensaba que mientras esa cabrona maleta estaba teniendo un amorío con algún maletín mochilero de 60 lts (los de 30 o 40 son de mano XD) yo estaba en un aeropuerto desconocido a las 2 am y sin poder avisarle a mi jefa porque la red de WiFi no llegaba hasta esa oficina.

Terminé de darles la información requerida, me conecté de nuevo y mientras le contaba a mi jefa lo sucedido, otro pensamiento se me vino a la mente. ¡Mi ropa! ¡Mis chones y todo estaba en mi maleta! Echo un ojo a la ropa que andaba y un tercer pensamiento me invade: En unas horas tendría que reunirme con  compañeros de trabajo de otros países (con puestos un «toquecillo» más arriba del mío) y hasta el momento desconocidos para mí y por si fuera poco, con el cliente ¡¡¡Y YO ANDABA EN LEGGINS Y TENIS Y ESO ERA TODO LO QUE TENIA!!!

Sí, sí.. mea culpa por no echar un cambio de ropa en el salveque, donde también cargaba una laptop que pesa más que mi conciencia (y eso es mucho decir). Salgo pasadas las 2am a buscar por fin al pobre taxista que estaba esperando desde las 11pm, Pero mi ración de suerte no termina ahí.

Resulta que mi jefa estuvo llamando al taxista para asegurarse de que me esperaría o si no, para buscarme otro. Como consecuencia, de camino al hotel se descargó el celular del compa y él se iba guiando con Waze. ¿Cómo la ven? Tan mala no soy tampoco, porque de pura guaba el mae andaba otro celular en el carro, también casi sin batería pero al menos tenía cargador.

Llegué al hotel a la misma hora que salen los espectros a espantar a la gente (¿coincidencia?) Hasta aquí creo que abarqué la primer señal, voy con la segunda.

De lo poco que dormí al menos pude descansar y ya por la mañana les contaba los detalles al grupo que viajaba conmigo. Pedí que me disculparan con todos, pero bajo ninguna circunstancia me iba a presentar en semejantes fachas de ropa de 2 días, así que tomé parte de la mañana para ir a conseguir aunque fuera un par de chaines.

He de decir que la ropa es muy barata (como casi todo en Rumania), pero me costó encontrar algo que me gustara. Compré todo lo básico que podía necesitar para 2 días, incluyendo obviamente unos calzones.

Llego rápido al hotel a alistarme para llegar a la reunión programada para el medio día, me doy una muy necesaria ducha y cuando me dispongo a estrenar mi ropa… oh! oh! ¡¡Los calzones no me quedaron!! Así como lo lee. Eran tipo cachetero, talla L, revisé en la tienda y hasta estiraban… y aún así no entré en ellos, o bueno, sí entré porque no tenía más remedio, pero dudo que tengan una idea de lo incómodo que fue andar con las nalgas apretadas y partidas todo el resto del día.

No hubo minuto que estuviera de pie en que no pensara en lo terriblemente incómoda que anda, y tratando de consolarme de que nahhhh! nadie se está fijando en las 4 nalgas que traes ahí atrás.

Por suerte mi maleta llegó derechito al hotel el martes en la tarde noche y para el miércoles ya tenía mi ropa. Desde ese entonces miro mis chones con ojos de agradecimiento.

¡¡La famosa Maleta!!

¡Ah! ¡Por cierto! La aerolínea AirFrance me envió un correo de disculpa y una compensación económica por lo sucedido. ¡Espero pronto estar volando con ellos a París!

3 comentarios en “La maleta roja

  1. Sos muy graciosa relatando tus peripecias viajeras. Me resultó muy entretenido tu relato. Y -convengamos- la maleta roja se las trae! (No va a pasar desapercibida en rincón alguno).
    Y por lo de los calzones apretados… No te hubieras puesto y listo! O pedías unas tijeras, y liberabas tus nalgas de tamaña afrenta.
    Un abrazo. Gracias!

    1. Mirian, la congoja de estar a tiempo con el cliente me bloqueó de todo pensamiento, pero le aseguro que la próxima no me pasa!!
      Muchas gracias por leer mi artículo y disculpe la respuesta tan tardía 🙂

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